Loíza, Puerto Rico | 25 de septiembre de 2025
La Ricky Martin Foundation celebró la inauguración oficial de un vivero comunitario en el Centro TAU, como resultado de una alianza estratégica y visionaria con la Corporación para la Conservación del Estuario de la Bahía de San Juan. Este nuevo espacio representa un hito en los esfuerzos de educación ambiental, restauración ecológica y fortalecimiento comunitario en Puerto Rico.
Este proyecto es el resultado de un proceso colaborativo cuando ambas instituciones decidieron materializar una colaboración científica, educativa y comunitaria que hoy se traduce en acción, vida y esperanza para las costas y comunidades del país.
El derecho ambiental como derecho humano
La Fundación Ricky Martin reafirma que el derecho a un medio ambiente sano, limpio y sostenible es un derecho humano, reconocido por las Naciones Unidas. La degradación ambiental, la contaminación, la deforestación y el cambio climático no son únicamente retos técnicos, sino realidades que impactan directamente la vida, la salud, el acceso al agua, la alimentación, la vivienda y el desarrollo integral de las personas.
Desde esta perspectiva, la defensa del ambiente es inseparable de la defensa de los derechos humanos. Asimismo, se reconoce el rol activo de las comunidades como protagonistas en la protección de sus territorios, en la vigilancia ciudadana, en la denuncia de violaciones ambientales y en la adopción de prácticas sostenibles como el reciclaje, la protección de cuencas y la agricultura responsable.
Este enfoque se alinea con los principios de la justicia ambiental, que exigen que las comunidades más vulnerables no carguen de manera desproporcionada con la contaminación ni con los riesgos asociados al cambio climático. Ratificamos que ecosistemas saludables significan comunidades seguras.
El rol del vivero en la resiliencia costera
El vivero inaugurado en el Centro TAU trasciende su dimensión física. Se concibe como un laboratorio de resiliencia costera, desde donde se han recolectado semillas, trasplantado vegetación costera, propagado propágulos de mangle y generado conocimiento científico que fortalece los esfuerzos de restauración de dunas, manglares y ecosistemas marinos en la región.
Este espacio permitirá educar a las comunidades sobre la importancia de la siembra y el cuidado de las plantas, promoviendo la protección de ecosistemas que filtran el agua, reducen la erosión, mitigan el impacto de marejadas ciclónicas y contribuyen a la adaptación frente a fenómenos naturales cada vez más intensos, como los experimentados en años recientes.
De esta manera, se apuesta por un futuro con costas más seguras y ecosistemas saludables para las próximas generaciones.
Reconocimientos y agradecimientos
Este logro ha sido posible gracias al compromiso inquebrantable de múltiples personas e instituciones. La Fundación Ricky Martin extiende un agradecimiento especial a su equipo de trabajo, a la Junta de Directores, a sus voluntarios y, de manera muy particular, a la comunidad de Loíza, cuyo respaldo constante ha sido fundamental para el desarrollo de este proyecto.
Asimismo, se reconoce la labor de los embajadores del Centro TAU, de los embajadores de buena voluntad y del equipo corporativo de la Fundación, por mantener viva la misión institucional y fortalecer el impacto de esta gesta colectiva.
La Fundación agradece también a todos los socios de Ricky Martin Foundation que se integran diariamente a la labor institucional y hacen posible iniciativas que promueven derechos, sostenibilidad y bienestar comunitario.
Desde Loíza, Puerto Rico, levantamos la voz para decirle al mundo que sí es posible unir la ciencia, la educación, la filantropía y la acción comunitaria para transformar realidades.
Que este vivero florezca como símbolo de resiliencia, justicia, dignidad y esperanza.